karate-do, el camino de la mano vacía

11 06 2010

Típico es que cuando eres pequeño tu madre o tu padre, te apunten a actividades extraescolares que más de uno convierten en su pasión. En mi caso, estuve apuntada al menos un año a dibujo, a patinaje y a teatro que ahora recuerde :), y desde los 6 años hasta los 13, a kárate (que tuve que dejar por una lesión en la rodilla apunto de examinarme para negro) y que también, típico de la edad, ya estaba cansada. Ahora me gustaría retomar algún arte marcial, pero hace poco me puse a leer los orígenes del kárate y me parecieron, como los de muchos otros, fascinantes… Voy a intentar resumir para no cansaros lo que recopilé 😉 ¡vamos allá!

De acuerdo a una vieja anécdota, el Emperador Napoleón se vio maravillado y admirado al escuchar de la existencia de un país del Este asiático que, aunque pequeño, era independiente y no poseía ningún arma. Localizado al sur de Japón, aquel país, antes llamado el reino de Ryukyus y ahora conocido como la prefectura de Okinawa, fue el lugar donde nació uno de los artes marciales más conocidos del mundo, el kárate.

La leyenda dice que el kárate se originó con las prácticas físicas y espirituales desarrolladas por el maestro Bodhidharma, para los monjes del templo Shaolín en China. Sin embargo, nadie sabe realmente en qué momento hizo su primera aparición como tal ya que por un lado, Okinawa estaba dividida en tres reinos diferentes los cuales pertenecían a China, con lo que existía una unión comercial y un contacto continuo, por otro, hubo dos ocasiones en la historia de Ryukyus (s. XV y s.XVII) en las que se prohibió las armas por edictos gubernamentales, lo que fomentó la búsqueda de otro tipo de defensa, usar como arma el propio cuerpo. Si se busca el origen por los estilos,  el chino destaca por usar un estilo de lucha circular, pero también está mezclado con un estilo más lineal que proviene  concretamente de una mujer, de la china Chi-Niang Fang, aunque lo único que si se sabe con certeza es que las primeras referencias de la influencia de otras artes marciales datan de finales del siglo XIV.

Por aquel entonces nadie hacía del kárate su profesión, por ello se descuidó la tradición histórica. Además, aquellos que enseñaban karate lo hacían por interés personal que junto con la prohibición de no revelar nada a los extranjeros y la prohibición de registros escritos, el solo hecho de que la tradición quedase oral hace imposible concretar prácticamente nada.

En 1891 ó 1892, según el Maestro Funakoshi, un profesor de escuela comenzó a enseñar kárate a sus alumnos, cuando llegó el tiempo de reclutamiento se observó inmediatamente que aquellos que entrenabanestaban en mejor estado físico que otros. Más tarde, el maestro Itosu fue invitado a atender una reunión de directores de escuela para hacer una demostración con sus estudiantes, quedaron tan impresionados que rápidamente incorporaron el kárate en el programa de educación física de dos de las mayores escuelas secundarias en Okinawa.

No fue hasta que el Maestro Funakoshi llegó a Tokyo, que se empezó a utilizar el término karate-do por sus estudiantes y por él. El término karate-do está formado por tres ideogramas, el primero kara, significa: vacío, lo que implica autodefensa con las manos vacías, el segundo te, significa mano y finalmente do, que significa vía, camino filosófico.

Durante la II Guerra Mundial todas las artes Budo fueron controladas por el Budokukai, un departamento del gobierno encargado de la defensa y, como el karate era considerado como un arte okinawense y no arte nativo de Japón, no se permitía participar en él salvo a través de la sección de judo.

Fue en 1955 cuando la JKA (Japan Karate Association) abrió su primer dojo comercial y se lanzó una fuerte campaña para reclutar nuevos estudiantes, algo que muchos maestros sintieron como absolutamente inmoral que un hombre aceptara dinero por enseñarlo, a partir de entonces, el Kárate se extendió a lo largo y ancho del globo. Ahora y como antes, existen varios estilos, pero generalmente el kárate se identifica por utilizar ataques y golpes directos, penetrantes, generalmente rectos y potentes, con gran uso del ki o fuerza interior, ademas de una alineación corporal precisa.

Para entender el sentido del kárate existe una historia acerca del Do (camino) y un hombre insignificante:

“Un karateka preguntaba a su Sensei ( o maestro que ha recorrido el camino): ¿Cuál es la diferencia entre un hombre del Do y un hombre insignificante?

El Sensei respondió: “Cuando el hombre insignificante recibe el cinturón negro primer Dan, corre rápidamente a su casa gritando a todos el hecho. Después de recibir su segundo Dan, escala el techo de su casa, y lo grita a todos. Al obtener el tercer Dan, recorrerá la ciudad contándoselo a cuantas personas encuentre.”

El Sensei continuó: “Un hombre del Do que recibe su primer Dan, inclinará su cabeza en señal de gratitud; después de recibir su segundo Dan, inclinará su cabeza y sus hombros; y al llegar al tercer Dan, se inclinará hasta la cintura, y en la calle, caminará junto a la pared, para pasar desapercibido. Cuanto más grande sea la experiencia, habilidad y potencia, mayor será también su prudencia y humildad“.

Extraído de:
http://www.skifespana.com/Karate%20Do.html
http://www.shotokai.cl/historia/15_eh_historia.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Karate

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3 responses

11 06 2010
Salva Navarro

Me parece fascinante todo lo que rodea éste mundo del karate y las artes marciales. Curioso como ha pasado con los años de ser algo “selecto” y que había que proteger de los extranjeros a convertirse en uno de los símbolos por los que se reconoce a un país (no en general pero si en particular).

Me ha gustado la frase del final. Una verdad como un templo.

Muy currada la noticia Aly! Sigue así! ^^
Un abrazo!!

11 06 2010
Oskar

Interesantísimo, me ha encantado y he aprendido muchísimo. Gracias por escribirlo, de verdad que es ya de obligada lectura para cualquier karateka.

11 06 2010
Alysu

– ¡Salvaaa! –

Muchas gracias, ¡apañao ^_^! Me ha costao lo suyo condensar el tema, porque se va por demasiadas ramas… La anécdota del final es una verdad como un templo, más de no podría grabársela a fuego 😉

¡Un abrazote!

– ¡Oskar! –

¡Todo un honor tu comentario! y ¡ánimo para la siguiente competición! No sé como estabas antes, pero en la de Oota (curioso el segundo combate) lo has hecho muy bien, me has sacado del fondo de mi cabezota muchos recuerdos ^_^

¡Gracias por comentar salao, un abrazo!

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