El viaje estaba llegando a su fin, así que para rematar y teniendo en cuenta que solo contábamos con la mañana ya que nuestro vuelo era de tarde, nos dividimos en grupos. Mi grupo: ver el museo de Heineken ;D. Deciros que para llegar tardamos lo suyo no, ¡lo siguiente! Y es que en lugar de ir en recto como pudimos disfrutar a la vuelta nos matamos a callejear y a preguntar, aun así no tardamos mucho xD.
Una vez dentro pagas una entrada de 15€ en una taquilla y te colocas una pulsera que al final del recorrido tendrá su uso
.
El recorrido está muy interesante, empiezas tirándote una foto en unos paneles que eliges (en nuestro caso fue en la etiqueta de la cerveza), ves la evolución de la marca en cuanto a diseño, pruebas los componentes de la cerveza, remueves la mezcla en un barreño caliente y te conviertes en una botella dentro de una sala 4D para luego salir a una sala moderna como ella sola a escuchar el porqué de la estrella en las cervezas. Creo recordar que la estrella era por el gremio de los cerveceros, que llevaban este brebaje durante la edad media a los campos de batalla, además te cuentan cómo tirar una caña de Heineken y el tiempo que debe transcurrir exactamente, luego pruebas tú en un simulador ;D.
Las siguientes salas contienen zonas para ver los anuncios de la marca y ambiente discotequero total, y luego pasas a grabarte un vídeo con un croma mientras cantas cual karaoke, ¡es genial! En la sala hay varias zonas para hacerlo, nosotras llevábamos una barca y sus remeros vestidos de holandeses dándolo todo detrás nuestro xD, cuando terminas te puedes mandar el vídeo por email junto con una foto
. Y para rematar la visita, juegas en un futbolín gigante antes de entrar en la sala final donde los dos botones que tiene la pulsera sirven para canjearlos por cerveza o refrescos. Si entráis en la página podéis visualizar más lo que cuento ;D www.heinekenexperience.com
Antes de reencontrarnos todos y marchar al aeropuerto decidimos parar a comer algo muy típico y que llevábamos devorando a lo largo de todo el viaje, ¡patatas fritas! Y es que están buenísimas, sus tropecientas salsas también ayudan a ello
pero me quedo con la de mayonesa, ¡estaba tremenda! Además de que es diferente a la que vemos por aquí.
Después de camino a la estación paramos en algunas tiendas aunque por mi parte solo compré chocolate y unos caramelos de marihuana por llevar algo, ya que el queso y demás productos a la venta lo tenemos aquí sin ningún problema además de que solo llevábamos equipaje de mano, por lo que el tema souvenirs no triunfó xD.
El viaje de vuelta se hizo largo aún con el cansancio acumulado, llegamos casi a la madrugada y por mi parte aún me quedaba al día siguiente coger por la mañana el autobús de vuelta a Asturias, así que dormí como una enana
. Ámsterdam se debe pisar al menos una vez en la vida, ¡cómo otras tantas ciudades! Me gustó muchísimo lo que pude ver del país, además de que el tiempo ayudó como nunca por lo que si podéis, ¡no lo dejéis pasar (*w*)/!












Comentarios recientes