Viaje a Holanda día 3: Utrecht

2 11 2011

Al día siguiente descansamos un poco más de lo normal antes de levantarnos para recuperar energías y nos dispusimos a buscar sobre las 11 un lugar para desayunar: ¡piiiiii error! A esas horas prácticamente es la hora de comer, pero una cafetería no debería costar encontrarla, pues nada, ¡que no había! Así que después de preguntar y nadie saber indicarnos acabamos volviendo casi al principio de la ruta dónde habíamos visto una terraza y bingo, ¡nos pusimos las botas!

¡Mi desayuno! Tarta de queso con limón y Chocomel

Ufff el Chocomel, ¡que sobredosis llevé! Mi amiga Dre me lo recomendó antes de viajar, y vaya acierto… Es como mi querido Cacaolat pero con un ligero toque diferente, vamos… ¡manjar de los dioses para mi ;) !

Después de reunirnos todos de nuevo nos fuimos a visitar la oficina de turismo que estaba en el casco antiguo, recopilamos información y visitamos la catedral y su famosa torre, paseamos por sus calles y acabamos en el mercado de flores dónde un ramo de 40 rosas valía 5€ ¡aluciné! En general eran ramos de unas 40 flores por ese precio, se vendían como churros… ¡así quién no tiene flores frescas en casa ;D!

La Torre Dom

Los famosos canales de Utrech

Para verlo todo desde un punto de vista diferente decidimos hacer un paseo en barco por los canales, pero antes paramos en un supermercado a comprar la comida y la cena, que para sorpresa nuestra tenía un comedor acondicionado a la salida dónde podías comer lo que habías comprado, me pareció una idea genial ¡y muy económica ;) !

Paseando en el barco nos cruzamos con una góndola

Bajos en los canales

Asomados a la ventana

Fijaros en el rasguño, ¡chocamos en plena travesía jajaja!

Todos aplaudimos desde el barco a los novios

Fortaleza

Una vez que terminamos la vuelta nos fuimos a tomar cerveza a un local cerca de la estación que estaba guapísimo, de estilo irlandés de la cual no tengo foto :( . Después nos separamos y yo me fui con dos amigas más a mirar tiendas, el problema fue que todo cerraba a las cinco y solo teníamos unos pocos minutos para otear algo, así que aceleramos como pudimos y para cuando habían cerrado, nos compramos un helado y nos sentamos un rato en los canales, el buen tiempo acompañaba ;) .

De nuevo nos volvimos a reunir y decidimos ir a probar los famosos coffee shop, donde puedes consumir legalmente drogas y nada de alcohol para después retirarnos al hostal a preparar la cena: compramos pancakes, queso y jamón york, algo que vimos que se consumía bastante junto con vino blanco. Y yo lista de mi, me dijeron que todo estaba en una nevera común, por lo que me puse a indagar en la barra del bar las neveras que habían sin encontrar nada más que cerveza, cosa que me extrañó así que me afané el revolver más, unas bolsas eran fáciles de ver y más con nuestros nombres, pero lo que estaba era revolviendo en el bar de cara al público, cuando caí en la cuenta salí por patas de allí… menos mal que no había nadie T_T. Nuestras cosas estaban en un cuarto bajando las escaleras desde el hall, así que después de recoger y fregar todos lo que cenamos ¡nos fuimos de fiesta!

Por la noche Utrecht ofrece un espectáculo de luces llamado Trajectum Lumen por ciertas zonas de la ciudad, el mapa te lo dan en la oficina, pero también realizan tours nocturnos. Nosotros vimos algunas de camino pero sinceramente nada que llamara especialmente la atención.

Cuando entramos a los pubs me sentí una liliputiense jajaja, decir que las y los holandeses son altos es poco, ¡aluciné! Había muy buen ambiente por los pubs, buena cerveza y canciones irreconocibles junto con otras demasiado pasadas como “Papi chulo”, casi me da un ataque con eso jajajaja. Lo malo que tuvimos fue que el hostal tenía toque de queda a las 3 y no abría hasta las 8, y los pubs cerraban a las 4, así que con mucho pesar decidimos que lo mejor era retirarnos antes de que cerrara porque al día siguiente, volvíamos para Ámsterdam.

Gente terraceando ;)





Viaje a Holanda día 2: Ámsterdam y Utrecht

1 11 2011

Zombies del día anterior quedamos pronto en la Estación Central para vernos todos. Yo me levanté “temprano”, a las 8 y media, y me fui a desayunar… ¡y ya habían arrasado casi todo! Estos hostales no es que brillen por sus desayunos, pero tu café, leche, té, tostadas y cereales nunca faltan, por suerte repusieron justo las tostadas ¡así que me puse morada ;D! Dejé la mochila guardada en el cuarto común y, como era temprano, me dediqué a tirar fotos por el camino y por coincidencia, había unos vecinos utilizando el sistema de poleas para bajar un colchón, así que allí me quedé cual abuelo de obra oteando el sistema ;D

Cuando llegué al punto de encuentro me encontré que mis amigos venían todos en bicis ¡:)! Una de las compañeras no llevaba muy bien aprendidas las lecciones, por lo que dos de nosotros nos la turnábamos para llevar. El primer destino decidido fue ir a ver el Mercado de las flores: Bloemenmarkt. El despliegue es alucinante, la variedad de flores, semillas y plantas es digno de ver, os recomiendo darle un vistazo a este enlace  para saber un poco más ;)

 
http://www.disfrutaamsterdam.com/mercado-flores

¡Mi bici!

En el Mercado de las flores

Tienda de quesos

¡Para comprar regalos es una muy buena zona! Después volvimos a coger las bicis y creedme que allí con una bici eres dueño y señor de la calzada, tienes preferencia frente a los coches y si tocas el timbre los peatones se apartan a la velocidad de la luz, pero si eres peatón y no te apartas de sus bocas no tiene pinta de salir algo parecido a “bonita” jajaja. Decidimos después ir a un mercadillo en teoría especializado en ropa de segunda mano del que no recuerdo el nombre, la verdad que nada del otro mundo teniendo en cuenta a los que hay por aquí, pero he aquí una lista con los que existen en Ámsterdam y su temática ;)

http://www.holandalatina.com/amsterdam/mercados.htm

Eso sí, nos pusimos las botas bebiendo el riquísimo zumo de naranja que hacía un marroquí que había vivido en España y con el que nos lo pasamos genial allí, ¡qué sed pasábamos! Porque todas, absolutamente todas las bebidas de los puestos con los que nos encontrábamos para comprar eran con burbujas, lo que para mí es mortal ya que no son mi fuerte, es más, se quedaban extrañados cuando les preguntábamos porqué no tenían Nestea o similares sin gas y con el calor que hacía en la calle os podéis imaginar T_T.

Esperando en un puente levadizo

Antes de ir a comer decidimos ir a visitar un bar-molino que producía su propia cerveza pero sin saberlo ahí se iba a acabar nuestro día de bicicletas… En ese trayecto me tocaba a mi llevar a mi amiga atrás sentada con la mala suerte de que se le escapó el pie cuando íbamos bastante rápido cuesta abajo y los metió entre los radios de la rueda de atrás de la bicicleta, paré en seco como pude pero la pobre se abrasó el pie derecho… Por un lado quedó colgando la suela de su bota, el talón pelado (nada grave) y tres radios de la bicicleta rotos, ¡premio!

Las bicicletas se las habían alquilado al dueño del barco en el que se alojaban por solo 10 euros en todo el día y sin depósito (no sólo era barato si no que los depósitos en las tiendas eran considerables…). Así que nos pusimos a buscar una tienda de reparación de bicicletas  para ver si nos lo podían arreglar en el momento y evitar pagar más de lo necesario, pero la única que había cerca (la bicicleta no podía rodar, por lo que la llevábamos en volandas) el chico nos dijo que no podía hacerlo en el momento, que estaban a tope y que hasta el día siguiente no podían hacer nada, después de fijarse dijo: ¿es de alquiler? ufff… ¡mucha suerte! Jajajaja era muy majo la verdad, pero nuestras caras eran un poema… nos ayudó cortándonos los radios para que pudiéramos llevar la bici rodando y para allá que fueron de vuelta con ella, con la suerte de que el hombrecillo del barco era un sol y dijo que el seguro las cubría sin necesidad de pagar nada. Lo mejor es que en el mercadillo antes se había perdido la bolsa que llevábamos de alquiler también en una de las bicis como equipaje y que con suerte volvimos a encontrar, vamos… un desastre :S

La cervecería con molino

Pero lo mejor de todo es que para rematar, cuando llegamos al molino ¡ese día cerraban por descanso! Era el destino jajajaja, tocados y hundidos nos fuimos a comer a la azotea de la biblioteca y fue un acierto total: vistas, buen buffet y nada caro ;)

Stichting Openbare Bibliotheek Amsterdam, el sitio es una auténtica monada, allí nos tiramos un buen rato reposando el día para luego por la tarde emprender de nuevo la marcha andando e irnos al museo de la Casa de Ana Frank. Tras una cola de vértigo conseguimos entrar, la casa está prácticamente vacía por no decir vacía, aún así cuando lees por las paredes, subes por las escaleras y te cuelas a través de la puerta-librería falsa pena es lo mínimo que sientes, como muchos otros casos, la historia es de poner los pelos de punta.

Antes de ir al museo nos fuimos a nuestros respectivos alojamientos a buscar nuestras mochilas, ya que era bastante tarde y necesitaban el hueco los recién llegados por lo que fuimos a las consignas de la estación de tren y empleamos nuestras habilidades de Tetris para encajar cuantas más maletas en un hueco mejor, de baratas no tienen nada ;D

Como ya era bastante tarde, nos fuimos a buscar un sitio para cenar antes de marcharnos a Utrecht, la ciudad más cercana en la que habíamos encontrado alojamiento para el resto de los días. Abandonamos Ámsterdam y en unos 30 minutos creo recordar llegamos al nuevo destino con un viaje acompañados por unos paisanos como decimos aquí, entrañables la verdad, que no pararon de hacernos preguntas en todo el viaje y que se partían a reír solos de la que llevaban encima jajaja ;) . Cuando llegamos alucinamos, todo el mundo estaba en la calle de fiesta y el ambiente que se respiraba era genial, pero muertos como estábamos nos fuimos a descansar a nuestro hostal
http://www.strowis.nl/GB-html/hostel-utrecht-general.html
 ¡recomendadísimo!   Hasta el día siguiente…









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