Do… Re… Mi… Fa… Sol… La… Si… El horror en tus allegados se palpa tras canturrearlas, pero… quién no se acuerda de las clases de música en la escuela y las peleas, véase en la mia, por conseguir ese xilófono gigante para desgraciadamente acabar con unos chinchines…
Fue el monje Guido D’Arezzo, considerado el padre de la notación musical, quien elaboró en el siglo XI una aproximación a la notación actual, al asignar los nombres a las notas a excepción de la séptima nota, si, que entonces era considerada un tono diabólico (diábulus in música), y desarrollar la notación dentro de un patrón de cuatro líneas tetragrama, y no una sola como se venía haciendo anteriormente.
Para recordarlas creó una curiosa técnica asociativa inspirada en uno de los versos en latín de San Juan Bautista, el “Ut queant laxis” o como se escribía entonces “Vt qveant laxis”, que dice así:
Ut queant laxis
Resonare fibris
Mira gestorum
Famuli tuorum
Solve polluti
Labii reatum
Sancte Ioannes
“Para que tus siervos puedan exaltar a plenos pulmones las maravillas de tus milagros, disuelve los pecados de labios impuros, San Juan“.
Hacia el siglo XVI se añadió la nota musical si, derivado de las primeras letras de Sancte Ioannes, y en el siglo XVIII se cambió el nombre de ut por do (por Dóminus o Señor). En Francia se sigue utilizando la nota ut, aunque para el solfeo se usa el monosílabo “do” para evitar la complejidad que provoca la letra “t”. También en este proceso se añadió una quinta línea a las cuatro que se utilizaban para escribir música, naciendo así el pentagrama.
Después de las reformas y modificaciones llevadas a cabo en el siglo XVI, las notas pasaron a ser las que se conocen actualmente: do, re, mi, fa, sol, la y si.
Extraído de: http://es.wikipedia.org/wiki/Nota_(sonido) http://www.anfrix.com/2006/03/las-notas-musicales








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