La palabra hórreo (horru o hórreu en asturiano) deriva de la palabra latina horreum cuyo significado es granero, su principal función, aunque antiguamente se escribía sin hache lo cual llevó a pensar que derivase del latín orrodeo con el sentido de erigir.
Algunas teorías sitúan su origen antes de la romanización, sin embargo, en ninguna excavación hasta el momento se han encontrado restos que puedan ratificar esta hipótesis. Puede suponerse que deriva de construcciones romanas, ya que éstos edificaban graneros elevados sobre columnas con el fin de conservar los alimentos, pero los hórreos asturianos más antiguos que se conservan son del siglo XV, aunque también existen otras variedades en el norte de España y parte de Europa.
El hórreo asturiano es un granero de madera levantado sobre unos pilares de piedra que lo aíslan del suelo. Fuera en los corredores se suele colgar el maíz para que se seque. Dentro se pueden guardar el grano, las frutas y hortalizas, la matanza y aperos agrícolas, además, bajo él y protegidos de la lluvia se suelen encontrar también el carro, el arado o la leña recogida para el invierno. Esto es porque los densos bosques asturianos siempre han proporcionado suficiente materia prima para construirlos, casi siempre de castaño o roble.
Está compuesto por un cuerpo de forma cúbica cerrado por tablas verticales y con un techo a cuatro aguas que puede ser de teja, pizarra o paja de centeno, dependiendo de la zona, pero siempre rematado en un pico. Se alza sobre cuatro o seis pies (pegoyos) de piedra o madera con forma de pirámide truncada de cuatro caras. Entre estos y la base se colocan unas losas horizontales (las muelas) que impiden subir a los roedores. Se accede al hórreo por medio de una escalera de piedra (patín) separada a cierta altura de la tabla que te permite acceder al hórreo, dónde más de uno se ha dejao la entrepierna ahí ;p. La puerta de entrada está orientada al este o al sur con el fin de evitar las inclemencias del tiempo y en la pared opuesta existe otra con el fin de poder crear una corriente de aire que ventile el interior del hórreo cuando se precise.
Una de las características más sorprendentes del hórreo es que se puede trasladar de un lugar a otro con relativa facilidad ya que se puede desmontar como un gigantesco juego de construcción para niños, pues las piezas de madera se ensamblan entre sí sin usar ningún tipo de punta o tornillo. También, existe una variante del hórreo llamada panera. Esta es de mayor tamaño, su planta es rectangular en lugar de cuadrada y tiene seis o más pies y el tejado está rematado en dos picos. Ambos modelos cuentan con ricas decoraciones, talladas o pintadas, que pueden agruparse en tres estilos, según las zonas de Asturias en que se encuentren. Los hórreos se encuentran protegidos por ley desde 1985, aunque desgraciadamente muchos acaban derrumbados debido al abandono de la agricultura y ganadería tradicional. Hoy día es casi inconcebible construir un hórreo para estos usos y se apuntan otros nuevos como son para una especie de vivienda de fin de semana o uso turístico, aunque modificando su estructura.
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